Cuando de postres venezolanos se trata, no hay que ir muy lejos para que alguien mencione el quesillo, un delicioso postre típico y quizás uno de los más conocidos, que no puede faltar en un cumpleaños. Aunque lo común es que en las festividades de cumpleaños este vaya acompañado de la rica torta y gelatina roja, muchos disfrutan del quesillo solito después de la comida con un buen café negro.

El quesillo debe su nombre a los agujeros tan particulares que lo asemejan a un queso suizo. Es la versión criolla del flan, pero se diferencia por su textura y por que se le agrega tanto la clara como la yema del huevo.

Cada receta tiene su toque particular, que va desde vainilla, ralladura de limón, ron o hasta la cantidad de huevos, en cada casa hay un quesillo único, nunca probarás uno igual a otro. También existen algunas versiones como quesillo de coco, auyama, chocolate, maíz, piña, queso crema, parchita, café y dulce de leche por solo nombrar algunos.
Este extraordinario postre trascendió las fronteras venezolana y pueden encontrarse en muchos países, con distintas variaciones, como leche asada, queso de leche o tocinillo.

Se dice que su origen es canario, postre conocido en las Islas Canarias como flan de huevo, y se preparaba con leche y azúcar y no con leche condensada, ya que esta no fue inventada sino a principios del siglo XIX. En la versión venezolana se cambió la receta de yemas de huevo a huevos enteros y se disminuyó la cantidad. Don Armando Scannone, El Placer de Comer, tuvo la siguiente apreciación:

“ Pocos ingredientes basta para elaborar estos dos postres básicos. El flan es el más conocido en el mundo, mientras el quesillo es una versión criolla.”

El quesillo típico tradicional venezolano queda con muchos agujeros en su interior, para lo cual deben utilizarse claras, es decir, huevos enteros, lo que permite obtener los agujeros mencionados; en cambio, el flan es más compacto y se hace con amarillas de huevo, leche y azúcar y con menos claras que el quesillo. Por otra parte, el tocinillo se hace a base de amarillas de huevo, azúcar y agua, sin leche, aunque para facilitar su preparación se admiten una o dos claras en la confección del tocinillo de cielo.