Los tomates rellenos son un invento atribuido a los griegos. Como era de esperarse, con el pasar de los años se expandió a casi todo el mundo y fue adaptándose a las diferentes culturas; obteniendo mayor interés entre los latinos. Hoy en día se consume con jamón, queso, pollo, atún, guacamole, carne, vegetales, entre otros, siendo uno de los consentidos y más antiguos el relleno de arroz.

Cada uno tiene una historia muy particular pero se caracterizan por su sabor final y atractiva presentación. Inicialmente, se trataba de una receta vegetariana pero ha evolucionado para satisfacer las preferencias de cada tipo de público.

Es una entrada infalible en restaurantes y eventos gastronómicos pero también puede añadirse como parte del plato fuerte. Su ingrediente principal es el tomate, originario de México y llevado a Europa luego del descubrimiento de América. El tomate es rico en vitaminas, hierro, potasio y minerales. Además, aporta mucho sazón a las comidas. Por esto, es el preferido de muchos chefs y comensales.

La combinación con trigo integral aportará beneficios adicionales a nuestro organismo: ayuda al tránsito intestinal, previene enfermedades, proporciona energía, cuida la piel y contiene nutrientes.

Procura retirar muy bien las semillas y que el tomate no esté demasiado maduro para obtener la consistencia ideal.

La preparación es sencilla pero se recomienda como menú para los fines de semana. Los tomates rellenos son muy gustosos y elegantes. En algunos casos, se retira la parte posterior por completo y se decora con cilantro o lo que prefieras. En otros se coloca como parte de la decoración del platillo. Anímate a prepararlo y a salir de la rutina. ¡Buen apetito!