El término “teriyaki hace referencia a una técnica usada por los japoneses para la elaboración de salsas dulces que acompañen a alimentos asados. En primer lugar se adoba o cocina la carne en la salsa teriyaki y luego se coloca a la plancha, horno o parrilla.

En América, se ha tomado este término para hacer referencia a los platillos que llevan este tipo de preparación, aún cuando se trate de vinos u otro tipo de acompañantes. También, es muy común que no se
preparen en conjunto (como se hace en la cocina japonesa) sino que se coloquen por separado, como un tipo de salsa para mojar.

Esta técnica permite dar un brillo al asado y, evidentemente, lo hace más llamativo y provocativo. Todo lo debemos al proceso de caramelización del azúcar y el sake. Suele usarse para pescados y carnes. Sin embargo, la unión con el pollo fue un gran descubrimiento pues, generalmente, es un poco seco. Creando la combinación perfecta de sabores.

Una salsa que llegó para quedarse y que con el tiempo sigue atravesando fronteras. De hecho, se aplica al arroz, vegetales y pizza.

Actualmente, ha sido adoptada por diferentes marcas y podemos encontrarla en abastos y supermercados. Aunque el sabor suele variar; por lo que es preferible invertir un poco de tiempo y prepararla en la comodidad del hogar. Quien haya probado un pollo con la salsa original, no encontrará en las empaquetadas demasiada similitud. Basta con comparar su aroma, color y textura. Por esto, hoy te traemos una receta muy fácil de preparar. Siguiendo todos los pasos, ¡obtendrás un resultado fuera de serie!

Para que tu plato tenga muchísimo sabor, prueba macerando el pollo antes de su cocción y luego añade un poco más de salsa cuando esté servido.