Hoy queremos presentarles una receta nacida en Italia pero que se ha expandido a lo largo de Europa y América; una receta muy querida por las abuelas y que ha pasado a través de varias generaciones.

Se trata de una mezcla a base de harina de maíz que queda en forma de pastel. Puede freírse, hornearse o sancocharse y quedará muy parecido al “bollito” o al “tamal”. Regularmente, se usa la masa amarilla pero también suelen inclinarse por la harina blanca; se condimenta muy bien con especias y puede ir rellena de salami, queso, carne, pollo, cochino, vegetales,  aceitunas, pasas, entre otros. Algunos se han aventurado a prepararlo con sardinas y otros tipos de pescado. Todo dependerá del gusto de cada cocinero o del país en donde se prepare.

Gracias a las cruzadas y colonizaciones, muchas recetas originarias de Europa se expandieron a otros continentes.

En el caso de la polenta, se consume en casi toda América latina y el Caribe, especialmente en Brasil, Cuba, Chile, Argentina y Venezuela.

En Venezuela se conoce con el nombre de funche, ha sido adoptado dentro de su gastronomía y es usado para acompañar otros platillos. En Italia era considerada la “la comida de los pobres”, pues la mayoría de sus ingredientes son de bajo costo y accesibles. Además, rinde para familias bastante numerosas.

Uno de los tips al momento de su preparación es mover frecuentemente la mezcla para evitar que se queme el fondo y cocinar a fuego lento.

Algunos nutricionistas lo han recomendado como parte de la dieta de niños y ancianos, debido a sus componentes y lo que aportan al organismo. No dejes de poner en práctica esta receta y sorprender a todos tus invitados.