El alfajor es un postre muy rico que hoy en día se es comercializado alrededor del mundo. Se cree que su origen se atribuye a los árabes y el poder musulmán, pero su receta fue evolucionando hasta propagarse en
diferentes países. Luego, pasó a manos de los españoles, quienes le dieron a un primo: el alfajor andaluz. Dulce típico navideño de Europa. Al darse los primeros viajes a hispanoamérica ya venían en los almacenes de los barcos. Por esto, llegó a otro continente.

Uno de los países en donde más se consume el alfajor es en Argentina. De hecho, quienes no conocen su historia real, les dan el crédito. Aunque no se encuentran del todo errados, en Argentina se incorporó el
dulce de leche y se llegó a la forma de sándwich. Un verdadero icono de su gastronomía.

Otros países que han adoptado el alfajor como parte de su cultura y tradición han sido Venezuela, Chile. Perú y Uruguay.

Se trata de dos galletas crujientes, al estilo de las polvorosas que se unen, con algún relleno (mermelada, chocolate) en el centro. Pueden ser glaseadas, adornadas con chocolate o coco rallado; para muchos la mejor combinación es con arequipe, pero para los gustos, existen los colores. Es recomendable que el relleno quede espeso, así no se desbordará por toda la galleta cuando te dispongas a unirlas. Por otra parte, las tapas deben estar crujientes por fuera pero suaves en su interior. ¡Todo un reto de la cocina!

En definitiva, es uno de los tantos productos que se ha industrializado pero que aún podemos preparar en casa. Será todo un reto pero quedarás muy complacida con los resultados. Prepara el horno y ¡manos a la obra!